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Friday, August 28, 2009

"Blog"

Es curioso, pero la palabra "Blog" me acuerda a mis días en maternal, cuando nos ponían a jugar con unos cubos de colores. Era bastante divertido. Particularmente me gustaban unos que parecían lego, sólo que más grandes y con formas nada complicadas. Una vez después de jugar con los cubos nos llevaron a clases de inglés, ahí había que escribir todo con bolígrafo, no podíamos equivocarnos. Pero yo me equivoqué. No tenía ni la mas remota idea de que hacer; fue entonces que descubrí, gracias a un compañerito, la magnificencia del tachón. Cuantos tachones de ahí en adelante... Recuerdo que hasta cuando escribía a lápiz tachaba, por el simple hecho de no voltear y borrar. Aprendí muchas cosas en ese maternal, incluso a corretear unas guineas que se lo pasaban vegetando en el patio. Otra cosa que también era divertida, era llegar del maternal a ver Félix el gato, eran bastante existenciales esos muñequitos, aunque debo admitir que mis preferidos eran los del festival de los robots, especialmente El Vengador, esos los ví hasta mucho después de haberme graduado de ya se leer.

Thursday, August 27, 2009

e-mails entre Fulanita y Menganita

HBD, BFF!! me apareces offline en FB, brb en MSN, y no tengo tu BB pin. LOL! Where r u?? txt me a SMS plz.

XOXO,
Fulanita.


Gracias por la felicitación, pero mi cumpleaños es en 6 meses, sólo lo pongo así para reconocer a mis verdaderos amigos (los que si saben cuando cumplo años). No estoy offline en Facebook, lo que pasa es que te tengo en una lista “especial.” Tuve que ponerme que regresaba enseguida en msm, porque la cantidad de dibujitos palpitantes y psicodélicos que me aparecen cuando me escribes me estaba causando daños cerebrales. No tienes mi pin de blackberry, porque no uso eso; tengo un Alcatel a prueba de todo. No creo que te mande un mensaje de texto por el celular, porque me sale más caro el tiempo que invierto en puyar las teclas hasta encontrar la letra que va, que una llamada breve (de todas formas no esperes la llamada tampoco).

Saludos Cordiales,
Menganita.

Monday, August 17, 2009

Pal Mogote con RHCP

Hace un par de noches soñé algo bastante extraño. Tenía la misión de escalar el mogote (Jarabacoa), llevando a cuestas nada más y nada menos que a los Red Hot Chili Peppers. Me explico, mi mochila era algo parecido a esas canastas que usan los sherpa en el Himalaya, pero lo suficientemente grande como para que cupiera la banda completa con todos los instrumentos (incluyendo la batería de Chad Smith). Una de las reglas era que mientras subíamos, (mientras subía yo, que era el cargaba con todos), los chili no debían dejar de tocar bajo ningún concepto. Así que empezamos nuestra escalada, desde el monasterio que está en la base de la montaña, al ritmo de "True Men Don't Kill Coyotes". Cuando ya llevaba un buen rato de ascenso noté que no estaba escuchando el bajo; miré sobre mi hombro y me di cuenta que Flea estaba tratando de bajarse de la canasta; por suerte, yo llevaba un látigo, especialmente pensado para estos casos. Me quité la mochila, la coloqué despacio y con cuidado en el suelo y arremetí con el látigo contra el bajista, quién desertó de su frustrado intento de escapar, trepó nuevamente dentro de la canasta, tomó su instrumento y continuó tocando "Behind the Sun". El trayecto hasta el mogotico, (allá donde a Carlos casi le dio hipotermia una vez que fuimos con Beto y el Grifo), se me hizo bastante corto (no hay que olvidar que era un sueño). Durante el camino, cuando notaba que empezaban a tocar más lento, recolectaba pitufresas silvestres del camino y las lanzaba hacia atrás, sobre mi cabeza; ellos las cazaban al vuelo y seguían tocando a ritmo normal. Entre el mogotico y la cima tuve que usar el látigo por lo menos tres veces, siempre con Flea, estaba insoportable. Por fin llegamos al final, donde me estaba esperando un helicóptero. Deposité la canasta sobre la torre de vigilancia (No entiendo que reglas físicas permiten que no se caigan esas ruinas) y luego abordé el helicóptero, mientras la banda tocaba “Aeroplane”. Me desperté.

Memoria a largo plazo

Eva me dijo una vez que la memoria a largo plazo empieza cuando uno tiene seis años de edad. No estoy de acuerdo en lo absoluto, claramente recuerdo estar acostado boca arriba en la terraza de mi casa jugando con un caballito de madera, cuando, de repente éste soltó uno de los tornillos, si, un tornillo, que fue a parar justo a mi garganta. Eso significó radiografías constantes para monitorear el curso del tornillo, hasta que la naturaleza tomó su curso y el elemento extraño salió. En ese entonces tenía poco más de dos años y como dije antes, los detalles aún están presentes en mi memoria.Hay muchos otros recuerdos de aquellos días, pero es difícil distinguir con claridad entre los recuerdos puros, y los que se fueron construyendo con el tiempo, en base a las anécdotas recurrentes de mis familiares cercanos, y los aportes de mi propia imaginación. Lo anterior es para dejar claro que los hechos que relato a continuación, pueden estar matizados con pinceladas de ficción, pero en el fondo son bastante reales.La familia de mi padre es de Dajabón, así que era común que siendo yo niño pasara temporadas en casa de mis distintas tías, que vivían en aquella provincia fronteriza, donde los largos apagones que dejaban sin energía eléctrica a la población durante horas y a veces hasta días, eran tan comunes como divertirse yendo al matinée, o sentarse en el parque a comer dulce de raspadura.Tendría yo unos ocho años de edad, aquella noche escapada de Dios, cuando me mandaron al colmado del Chino Yoni, a comprar hielo. No había luz desde hacía dos días, pero el chino tenía una potente planta que funcionaba como heroína del barrio La Fe. Desde la casa de mi tía hasta el colmado habían solamente un par de cuadras, pero los alrededores del camino estaban llenos de montería, lo que sumado a la oscuridad, hacía el trayecto, para un niño de mi edad extremadamente largo. Recuerdo que cuando me enviaban a algún mandado, lo hacía corriendo lo más rápido que mis fuerzas me permitían y además iba cantando todo el camino canciones de muñequitos. Esa noche no fue diferente, hasta que a mitad del camino, tropecé con un peñón y caí al suelo. Me pelé las dos rodillas, y cuando me levanté y miré hacia delante, tenía frente a mí, la visión más horrorosa que haya experimentado en toda mi vida. Claramente podía ver como en mitad del camino estaba este señor, machete en mano con el cuerpo aparentemente sin vida de una mujer, a los pies. Ambos pálidos como la leche. Casi podía verse a través de ellos (de hecho recuerdo que podía hacerlo). El caso es que me miró aquel individuo, con los ojos inyectados en sangre y la respiración agitada, como si acabara de terminar una maratón. Se llevó el dedo índice de la mano que tenía libre a los labios, y me hizo la seña de silencio. Yo me quedé inmóvil, cerré los ojos y empecé a cantar. Cuando por fin me tranquilicé, estaba en el colmado del chino bebiendo refresco rojo y comiendo pan con mambá. Los que me llevaron allí dicen que cuando oyeron la bulla salieron corriendo a ver que me pasaba, y que me encontraron con los ojos cerrados las manos en los oídos, y gritando a todo galillo la letra del galáctico. No les conté lo que vi, no me hubiesen creído de todas formas.